No olvidemos a los niños, niñas y jóvenes más vulnerables

Esta frase mencionada en otras oportunidades, hoy cobra urgencia y prioridad si queremos proteger a los niños, niñas y adolescentes de una crisis que agudizará sus actuales condiciones de vulnerabilidad y los expondrá a una mayor desprotección. El país tiene en su memoria los efectos de la Gran Crisis de 1929 que se hizo sentir con crudeza especialmente en la década de 1930, en que miles de trabajadores cesantes, especialmente por efectos del cierre de las salitreras, sin esperanzas ni recursos, se volcaron junto a sus familias a las ciudades buscando refugio. En lo tocante a la infancia, el país vivió el abandono de miles niños que deambulaban descalzos por las calles, en búsqueda de la protección que sus familias no podían brindarles. Los gobiernos de la época se reconocieron incapaces para enfrentar por si solos esa hecatombe social y económica. En el ámbito de la infancia, tal fue el certificado de nacimiento de nuestra Institución, puesto que fuimos parte del urgente llamado que el entonces Presidente de la República don Arturo Alessandri Palma hiciera a la sociedad civil, para contribuir en hacerse cargo de la crítica situación que atravesaba la niñez, tarea que hemos continuado ejecutando con auténtica vocación […]